El día que me tocó la lotería…por primera vez.

20181102_234920

Un día me preguntó una amiga qué se sentía al ser madre…puff, difícil respuesta, ¿cómo explicarlo? no supe qué contestarle, creo que le dije que era muy bonito o algo así, mientras pensaba en lo desacertada de mi contestación, ¿bonito? bonito puede ser un vestido, un paisaje, una canción, pero ser madre, ser madre es mucho más, complicado explicarlo con palabras. Sé por qué le dí esa respuesta, no me apetecía ponerme en plan sensiblero, me da vergüenza, me siento tonta y vulnerable. El caso es que mientras le contestaba, me acordé de otra respuesta que escuché yo, antes de ser madre, cuando fuimos al hospital a ver a unos amigos que acababan de ser padres. Mi pareja le preguntó al recién inaugurado papá, qué se sentía, y él, después de resoplar como hacemos todos cuando nos hacen una pregunta como esta, dijo: “es como si me hubiera tocado la lotería”. En ese momento su respuesta me resultó divertida, tan simple, tan parca, aunque su cara expresaba lo que con las palabras no era capaz de describir, parecía, de hecho, que de verdad le hubiera tocado la lotería, habíamos amanecido el 22 de diciembre y estábamos junto a uno de los agraciados, pero, a diferencia de estos, no gritaba eufórico, estaba tranquilo, una inmensa felicidad tranquila, sin nervios, sin excitación exagerada.

No mucho tiempo después, me tocó a mí ser madre por primera vez y, mientras sostenía en mis brazos aquel pequeño milagro que era mi hijo, me acordé de sus palabras: “es como si me hubiera tocado la lotería”, y pensé: “ahora lo entiendo, cuánta razón”. En ese momento podía sentir que era la persona más afortunada del universo, ya nada importaba, ningún problema, ningún dolor, ninguna preocupación, todo había desaparecido en un segundo, ¡ahora era mamá!, y aquella criatura tan perfecta y maravillosa era mi hijo, y lo amaba, lo amaba con una fuerza que desconocía hasta ese momento, no tenía ni idea de que existiera ese amor tan inmenso, no era comparable a ningún sentimiento que hubiera tenido antes hacia nada ni hacia nadie, aquello era…brutal, y me llenaba de una felicidad inmensa, y de calma, mucha calma.

Cuando nuestros amigos vinieron a vernos al hospital, nada más entrar por la puerta nos miramos y asentimos con la cabeza, como diciendo “ahora lo entiendo”, porque, aunque nunca me ha tocado la lotería, la de verdad, la del 22 de diciembre, y sólo puedo hablar desde la experiencia que tengo de tantas Navidades vividas, cuando escuchamos nerviosos los números premiados, e imaginamos cómo sería si, por una vez, sólo por una vez, el número que saliera del bombo fuera el nuestro, lo increíble que sería ese momento, sí que puedo afirmar, sin un atisbo de duda, que aquel día de noviembre, en el hospital, un mes antes de realizarse el sorteo, me tocó la lotería…por primera vez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s