Manual para la buena mamá.

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En mis ocho años de maternidad, he tenido ocasión de escuchar, de mano de fuentes de todo tipo, unas más fiables que otras, consejos variados y variopintos acerca de las diferentes facetas y problemáticas de la crianza. Creo que nunca pedí ni uno sólo de esos consejos, pero de haber querido hacerlo no habría tenido lugar, los consejos me llovían por todos lados antes de abrir la boca. Así que a día de hoy, me siento en disposición de poder esbozar un pequeño manual para la futura mamá, a modo de resumen, de todo lo que va a escuchar, quiera o no.

En primer lugar, te van a aconsejar acerca de la lactancia. La lactancia ha de ser materna, es lo mejor para la salud de madre e hijo, y punto, como si no hubieran otros factores a considerar en semejante decisión, por lo menos has de intentarlo, y si le das biberón que no sea por decisión propia, ni se te ocurra confesarlo, que sea porque lo has intentado con ahínco pero no has tenido leche. Después está la duración de la misma, esto también es importante, porque si tu bebé tiene 6 meses o menos te verán como una buena madre, pero ni se te ocurra sobrepasar los 6 meses, eso sí que no, porque como te vean sacarte la teta con un bebé más grandecito pasarán a verte como una loca de la lactancia, una hippie, y es que ya se sabe que está feo dar el pecho a un niño tan grande.

Después está el tema de las noches, lo ideal es que desde los primeros meses el bebé duerma en su cunita, en la habitación de los padres, pero en su cunita aparte, independiente, ni se te ocurra meterlo en la cama con papá y mamá, que los bebes son muy manipuladores y como no le enseñes desde bien pequeño a dormir sólo, se acostumbran y ya no lo sacas de tu cama hasta los 18 años.

Con el tema de los brazos pasa más o menos lo mismo, como vea que en cuanto lloriquea un poco lo coges en brazos ya estás perdida, intenta evitarlo a toda costa, el bebé tiene que acostumbrarse a estar tranquilo en su cuna o en su carrito para que mamá pueda hacer cosas, no vaya a resultar que fuera menos productiva…

Si hemos hablado de la lactancia también hay que hablar del destete. Importantísimo que el destete sea respetuoso con tu bebé, y respetuoso con tu bebé no tiene porqué resultar respetuoso contigo, aquí únicamente cuenta el supuesto bienestar del bebé, al fin al cabo, sólo se trata de tus tetas. Así que ve aprendiendo este mantra: “no ofrecer, no negar”, lo tendrás que repetir por meses como se te ocurra destetar al bebé antes de que él esté de acuerdo, porque como en el proceso derrame una sóla lágrima ya tenemos niño traumado de por vida, y no queremos más futuros adultos psicológicamente tocados ¿verdad?.

Conforme tu bebé crezca seguirán los consejos, por ejemplo, con respecto a su educación. Mucho cuidado con castigar a tus hijos como toda la vida se ha hecho, si no quieres, de nuevo, futuros adultos traumatizados. Tienes que sentarte frente a él tranquilamente y, mirándole a los ojos, explicarle porqué no está bien su comportamiento. ¿Y si resulta que mi hijo no me hace ni caso? porque cada niño tiene un carácter y habrá quien escuche y habrá quien se ría en tu cara, literalmente,…pues lo siento, en esto no hay plan “b”, prohibido castigar, vuelve a explicárselo calmadamente ¿seguro que le mantuviste la mirada? algo no estás haciendo bien. Y que ni se te pase por la cabeza un zapatillazo o una colleja como las que nos daban a nosotros de pequeños, que nos quitaban la tontería en un segundo, porque entonces lo más probable es que llamen a asuntos sociales, ¿no ves que tenemos todos dentro a un asesino en potencia latente…esperando despertar en cualquier momento, forjado a golpe de zapatilla voladora?.

Por otro lado está el tema de los gritos, ¡mucho cuidado con gritar a tus hijos!, lo dicho, que a este paso te vas a hinchar a horas extras para pagar tanto psicólogo, si estás agotada y tus hijos han absorvido hasta el último milígramo de tu paciencia, si ves que vas a explotar, antes de gritar como una loca psicópata asesina de niños, párate, respira hondo, cuenta hasta diez si hace falta, o hasta cien o hasta mil, y vuelve a hablar calmadamente a tus hijos, argumentando todo, y ni se te ocurra soltar un: “¡porque lo digo yo!”, que el psicólogo se está planteando seriamente mudarse a tu casa.

En fin, a modo de resumen, yo diría que básicamente se trata de que si tu hijo hace algo “mal”, sea lo que sea, ya sea no dormir toda la noche, comer poco y mal, o no hacerte caso cuando le explicas las cosas razonadamente, es culpa tuya, toda la culpa es tuya, y de nadie más. Así que, dado que hagas lo que hagas, vas a ser una mala madre, lo mejor es que actues en todo momento como te dicte tu corazón, sin pensártelo dos veces, porque el mejor consejo te lo va a dar tu instinto de madre, y ese sí que es irrefutable.

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